Reflexiones sobre los valores morales y cristianos – Parte 2 de 10

Fuente: Catholic.net

 

Capítulo 2: La pérdida del sentido de la vida

 

Sin embargo, no es difícil encontrar hoy muchos hombres y mujeres que no han encontrado un sentido para sus vidas y que siguen viviendo como autómatas, como seres irracionales, vegetando, sin haber descubierto la propia identidad. Esta pérdida del sentido de la vida se vive casi siempre en modo dramático. En mi vida sacerdotal me he encontrado con no pocos casos de jóvenes, pero también de adultos, que no habiendo encontrado sentido a sus vidas o habiéndose derrumbado aquel sobre el cual habían puesto todas sus esperanzas, se planteaban seriamente esta pregunta: «¿Vale la pena vivir?»

 

Se puede seguir viviendo sin responder esta pregunta. Se puede seguir yendo a fiestas, divertirse con los amigos, ir a la playa o a esquiar, continuar con un ritmo frenético de trabajo, y sin embargo, la persona humana no vive satisfecha si de algún modo no la ha resuelto. Se puede ser multimillonario o llevar una vida de aparente placer, pero: si no se sabe el porqué del vivir, se es por dentro pobre y miserable. Para hallar una respuesta a este interrogante, no hay respuestas prefabricadas ni soluciones ya hechas.

 

Cada ser humano debe responder en modo personal y existencial

 

Buscar el sentido es buscar la verdad: descubrir quiénes somos, de dónde venimos, a dónde vamos. El hombre busca su propia identidad. Busca su vocación en la historia, su papel en el cosmos, su destino final. No se resigna a ver cómo su cuerpo se desgasta con el paso del tiempo y se disuelve con la muerte, sin encontrar un significado más hondo al drama de la vida. Esta búsqueda de la propia identidad puede llegar en ciertos momentos a hacerse más aguda, sobre todo en aquellas fases de la existencia, como en la juventud, cuando el hombre se encuentra de frente a su propio destino o en ciertos momentos de particular sufrimiento o de elecciones especialmente importantes.

 

Hay que ponerse en una actitud de búsqueda. Hay que buscar si se quiere encontrar. Es necesario descubrir aquel o aquellos valores que hacen que la vida valga la pena ser vivida.

 

Artículo tomado y adaptado de Catholic.net. El original puede ser visto aquí. Copyright © Catholic.net Inc.

 

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