IMPORTANTE: lea detenidamente todo el contenido de nuestras Normas de trabajo. La idea es que usted esté claramente informado antes de decidirse a iniciar una terapia con nosotros. Estas Normas constituyen un llamado a que usted se haga consciente del compromiso personal que va a asumir consigo mismo y con el terapeuta. Como es lógico, usted decidirá con entera libertad si está de acuerdo o no con nuestras Normas, pero ha de saber que al sacar una cita con nosotros usted está manifestando que las conoce y acepta. Tenga también presente que todas las atenciones son previa cita, y que solo se agendan citas pre-pagadas.
Es importante llegar a la hora exacta convenida para la sesión o con una anticipación no mayor a 5 minutos. De esta manera, se aprovecha mejor el tiempo y se evita trastornar las actividades de los demás. Si una sesión es programada y el paciente deja de asistir, sin haber solicitado la anulación de la misma con al menos 48 horas de anticipación, dicha consulta será cobrada. De manera similar, si un paciente desea cambiar la hora y/o la fecha de una cita programada, deberá hacerlo con al menos 48 horas de anticipación a la misma. En caso contrario, se cobrará la sesión que estaba programada inicialmente, aunque no se lleve a cabo.
Es de un período de tiempo variable pero siempre inferior o igual a 50 minutos. Si una sesión comienza con retraso por falta de puntualidad del paciente no se recuperará el tiempo perdido. Por tanto, las sesiones finalizarán 10 minutos antes de la siguiente hora. Por ejemplo: una cita programada para las 4:00 PM terminará a las 4:50 PM, independientemente de si el paciente llegó a las 4:00 PM o las 4:20 PM o a las 4:40 PM. Sin embargo, si la sesión comienza con retraso por falta de puntualidad del terapeuta, el paciente será atendido por un periodo de 50 minutos, aunque para ello la sesión deba concluir más allá del horario habitual.
Las sesiones están dirigidas a ayudar al paciente en su crecimiento personal mediante el conocimiento propio y la vivencia de los genuinos valores humanos. El servicio contempla la aplicación de los procedimientos y herramientas profesionales (entrevista, evaluaciones, etc.) que se consideren pertinentes para conocer mejor al paciente y determinar la posible presencia de patologías; en caso de haberlas, se propondrá alguna alternativa terapéutica para su tratamiento. Es importante aclarar que no contamos con un servicio de atención de emergencias, ni urgencias, ni tampoco de evaluaciones express a solicitud del paciente. Si alguien desea ese tipo de atención, deberá recurrir más bien a un hospital o clínica que cuente con un servicio o área de emergencias / urgencias. La ayuda y acompañamiento profesional que ofrecemos son procesos que requieren tiempo, compromiso del terapeuta y el paciente, y maduración; no se trata de intervenciones terapéuticas de una o dos consultas.
Solo se considerará la posibilidad de atender a menores de edad si ambos progenitores, de manera conjunta y/o individual, han sido atendidos previamente 10 o más sesiones. La participación de los progenitores en esas sesiones no garantiza automáticamente la posterior atención de uno o más de sus hijos menores de edad, sino que constituye un proceso de acompañamiento a los padres para su propio desarrollo personal y matrimonial. Hay que tener presente que la mayoría de los problemas psicológicos, emocionales y de conducta que se presentan en los hijos, guardan estrecha relación con problemas de sus padres (ya sean personales o de pareja), y con los errores de crianza en que han incurrido. Por tanto, pretender que sean atendidos los hijos sin antes conocer bien a los padres, y ayudarles a crecer y mejorar, es abordar el problema desde una perspectiva restringida, y suele dar resultados deficientes y por poco tiempo. Con frecuencia, ocurre que los papás (ambos) quieren que sus hijos sean atendidos en consulta para que estos mejoren, sin plantearse resolver los problemas que ellos, como padres, tienen en sí mismos y en el ambiente humano que le procuran a sus hijos. Es por ello que los padres deben vivir ese periodo de 10 o más sesiones para su propio crecimiento personal y de pareja, y desarrollar un real y profundo involucramiento en la mejora y posible terapia de sus hijos. En caso contrario, deberán buscar a otros profesionales que los atiendan.
Cualquier informe o constancia que se vaya a elaborar y entregar a solicitud del paciente, tendrá un costo adicional a las consultas. El monto se cobrará individualmente por cada documentación solicitada, y su precio será igual al de 1 (una) consulta en el caso de una constancia, y de 3 (tres) consultas en el caso de un informe. Esto de acuerdo a la tarifa vigente en el momento de realizar la solicitud de la constancia o informe. Por otra parte, cada solicitud debe ser presentada por escrito, vía correo electrónico, e ir acompañada del correspondiente pre-pago, de lo contrario no se iniciará la elaboración del documento. La entrega de las constancias se hará 1 (una) semana después de aceptada la solicitud. En el caso de los informes, la entrega se hará 4 (cuatro) semanas después de cumplidos los siguientes requisitos: i) concluir la aplicación de todas las evaluaciones (tests, entrevistas, etc.) pertinentes; ii) discutir los resultados con el paciente, en consulta, de manera verbal; y iii) ser aceptada la solicitud.
Es necesario que el paciente se dé a conocer tal y como es en verdad, y relatar los hechos tal como ocurrieron, sin modificar nada. Para ello, lo mejor es hacerlo con un lenguaje claro y decente. Conviene evitar el uso de expresiones groseras o de poco respeto hacia uno mismo o hacia los demás.
Se ha de querer descubrir la realidad de las cosas, sin intentar acomodarla al gusto personal o conveniencia subjetiva. El conocimiento de la verdad tiene una fuerza liberadora en la propia vida, aunque también tiene sus exigencias y con frecuencia requiere la realización de cambios importantes en la forma de pensar y de actuar. En este sentido, es muy importante señalar que cualquier tipo de pre-juicio ideológico (relativismo moral, ateísmo, agnosticismo, feminismo, ideología de género, etc.) constituye una forma de oposición / negación de la existencia de una verdad objetiva. Esto distorsiona gravemente la perspectiva intelectual de la persona y dificulta en gran medida el recto uso de la facultad racional. Si un paciente se aferra de manera consciente y voluntaria a pre-juicios ideológicos, y se cierra por completo al reconocimiento de la existencia de verdades objetivas, ha de saber que está tomando un camino que garantiza su propio fracaso en cualquier terapia auténtica, es decir, basada en la lógica y la racionalidad.
Es importante generar un vínculo sólido entre el profesional y el paciente, ya que esto constituye uno de los factores más influyentes en el éxito de cualquier terapia. Si no se da esta sintonía o, si una vez generada, llega a debilitarse o romperse, debido a tensiones en la relación de confianza terapeuta-paciente, es conveniente interrumpir / suspender las sesiones y que el paciente busque otro terapeuta. Las sesiones no son solo un momento para que el paciente hable y desfogue verbalmente sus problemas, sino también para que oiga con atención los consejos del profesional que le atiende. Si falta una verdadera disposición de oír al terapeuta y poner en práctica los consejos recibidos, las sesiones contribuirán poco o nada a resolver los problemas que aquejan al paciente. Lo mismo aplica si el paciente se torna reservado o evade tratar temas en consulta; o bien, si hay malestar explícito, más o menos persistente, respecto al terapeuta. Tanto el paciente como el terapeuta tienen entera libertad para manifestar el deseo de suspender las terapias. Dicha manifestación deberá hacerse con serenidad y respeto, de manera verbal o por escrito, y con la debida anticipación (de al menos 48 horas) si es que estuviera programada una próxima cita.
Es necesario que, luego de cada sesión, el paciente piense detenidamente acerca de lo dicho y oído. La resolución de los problemas personales y familiares no es fruto de la magia ni ocurre en un instante, sino que es un proceso que toma tiempo (generalmente, más de 6 sesiones) y requiere de una profunda reflexión acerca de la propia realidad y la de quienes le rodean, y ha de llevarle a mejorar en lo que sea necesario.
Luego de oír los consejos y pensar detenidamente las cosas, es necesario que el paciente se proponga metas concretas para resolver o superar sus problemas y crecer personalmente.
Toda persona ha de tener siempre trato con el Señor, pero de manera especial ha de acudir a Él para darle gracias por todo cuanto tiene, pedirle perdón por los propios errores, y pedirle ayuda para vivir sus buenos propósitos o resoluciones.
Queremos comunicar a todos nuestros pacientes que tenemos el deseo sincero de contribuir de la mejor manera a que logren su proyecto de vida personal y familiar, y a que resuelvan las dificultades o problemas que les hicieron acudir a nosotros.
También queremos hacerles saber que todos ustedes están presentes en nuestras oraciones al Señor y a la Santísima Virgen.
Afectuosamente,
Lic. Rommel Andaluz
Orientador Familiar
Lic. Elizabeth Valdeiglesias
Psicóloga
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