Herramientas para educar en las virtudes – Parte 9 de 10

 

La Formación del Carácter y el Dominio Personal: “Vencerte es conquistarte”

 

Autoanálisis

 

¿Qué significa formarse? Significa adquirir una forma. ¿Cuál es nuestra forma? Nuestra forma es el ideal humano y cristiano, el humanismo cristiano. Esa forma la tenemos que estar día a día, adquiriendo y perfeccionando. Y eso exige abnegarnos.

 

Hoy en la educación familiar, escolar, en la misma mentalidad común, se piensa y se actúa como si formar fuese dejar que el niño o el adolescente sigan su inclinación natural. ¿Para qué decirle: “Esto no se debe hacer”? ¿Por qué ponerle trabas?… ¿Qué es lo que resulta? Que el concepto de abnegación y sobre todo la realidad de la misma se están perdiendo. Es una pena, porque el que no sabe negarse a sí mismo, no tiene voluntad. Si ha hecho siempre lo que quiere y querrá hacer siempre lo que quiera, cuando en la vida tenga que enfrentarse con alguna dificultad, no sabrá qué hacer y se derrumbará. La falta de abnegación produce hombres débiles, mujeres débiles. Esa es la pena y la desgracia de una educación que no tiene en cuenta la abnegación, como un elemento importante en la formación del hombre y de la mujer maduros.

 

Cuestionario

 

1. ¿Qué concepto tengo de mi mismo(a) cuando me examino con sinceridad? ¿Se reconocer las cualidades que poseo y aquellas que no?

2. ¿Me desanima encontrarme imperfecto(a) con los mismos defectos de siempre?

3. ¿Soy autosuficiente? ¿Creo que soy el único(a) que puede hacer bien las cosas? ¿Me considero mejor que los demás en el cumplimiento de mis deberes, en mis capacidades intelectuales, en mis cualidades artísticas y físicas?

4. ¿Busco constantemente la aprobación de mi esposa(o), directores, alumnos? ¿Vivo de la opinión “buena de los demás”?

5. ¿Suelo discutir acaloradamente de todo, aún en aquello que no conozco? ¿Sobrestimo el valor de mis opiniones? ¿Acepto con facilidad las sugerencias de los otros?

6. Cuándo fracaso o me va mal en algo ¿el mundo se me cae encima? ¿busco entonces hacer un nuevo esfuerzo de superación y no dejarme llevar por mis sentimientos?

7. ¿Cuento mis penas y sufrimientos a todo mundo o sólo aquellos a quienes debo contárselos?

8. ¿Se prescindir de mí mismo (a) cuando hay cosas que me gustan pero disgustan a los demás?

9. ¿Vivo atento(a) a hacer felices a cuantos me rodean? ¿Aún cuando tenga que hacer un sacrificio?

10. Cualquier actitud de los demás que no concuerda con lo que me agrada, ¿Me desconcierta y enfada? ¿Me irrita durante muchos días y guardo rencor?

11. ¿sé dominar mi impaciencia? ¿pierdo lo mejor de mis energías y de mi tiempo en enojarme por pequeñas tonterías? ¿sé restar importancia a las cosas que no la tienen? ¿Me ejercito en el dominio propio? ¿Soy constante en eso?

12. ¿Sé ganar y perder con nobleza? ¿Tengo dominio en mis palabras?

 

El Carácter

 

El ser humano es por naturaleza un ser social. Sus acciones son espejo del alma. ¡Cuántas veces una palabra amable o un gesto educado pueden abrir las puertas del corazón de una persona! ¡Cuántas, en cambio, se cierran por culpa de un trato brusco o poco agradable!

 

Temperamento, carácter y personalidad son palabras muy escuchadas, pero pocas veces no sabemos con precisión su significado.

 

Temperamento: es el conjunto de las tendencias o inclinaciones íntimas que brotan de la misma constitución biológica de los individuos. El temperamento es innato, no es fruto de nuestras decisiones o preferencias, tampoco podemos cambiarlo. Así como nuestras características biológicas son el resultado del aporte o contribución genética de ambos progenitores, nuestro temperamento también tiene un factor hereditario. Esto no quiere decir que el temperamento de los hijos ha de ser el mismo que el de su padre o el de su madre, no. Lo que sí quiere decir es que tanto el padre como la madre contribuyen genéticamente en el temperamento de los hijos. Y por supuesto, en algunos casos ocurre que uno o más hijos tienen el mismo temperamento que alguno de sus padres. El temperamento es el componente fijo, invariable, no modificable de nuestra personalidad. Existen 8 (ocho) tipos de temperamentos.

 

Carácter: es el conjunto de hábitos o disposiciones psicológicas adquiridas a lo largo de la vida, que son inicialmente impulsadas por el temperamento pero que pueden ser ampliamente modificados por la educación, el trabajo de la voluntad, el entorno social y cultural en el que se ha desarrollado y vive la persona, así como también por la reflexión en torno a las propias experiencias de vida. No se nace con un determinado carácter sino que éste se forma en el transcurso de la vida de la persona. El carácter es el componente variable, educable, modificable de nuestra personalidad. Cualquier cambio que se dé en la personalidad se debe única y exclusivamente a cambios en el carácter de esa persona.

 

La formación del carácter se basa en el conocimiento de sí mismo para saber lo que hay que corregir o encauzar en nuestra personalidad.

 

Personalidad: es un todo que abarca e integra los diversos aspectos de nuestra manera de ser. La personalidad es la “sumatoria” del temperamento y el carácter. Nuestra personalidad se va formando a lo largo de toda nuestra vida y puede ser ampliamente modificada, tanto para bien como para mal. Lógicamente, hemos de apuntar al mejoramiento de nuestra personalidad y hemos de tener claro que ese mejoramiento implica esfuerzo, trabajo, cultivo, no es algo que se va a dar solo simplemente con el paso de los años. Realmente podemos modificar mucho nuestra personalidad pero eso no ocurrirá sin el concurso de nuestra voluntad.

 

Deducimos, por tanto, que el temperamento no lo es todo en el individuo, sino tan sólo aquello que él posee como resultado de la herencia; mientras que la personalidad se va formando al adquirir otros elementos, los cuales influyen en la formación del carácter.

 

Nos permitimos clasificar a las personas en dos grupos, que para nada agotan la gama y riqueza de los temperamentos, pero ayudan a ubicar de manera sencilla algunos rasgos característicos y visibles

 

Extrovertidos:

 

• Tendencia a ser habladores.

• Poco autoanálisis y autocrítica

• Rara vez se turban o alteran.

• El tipo de diversiones que le gustan son exteriores.

• Sociables y cordiales.

• Prefieren trabajar en equipo.

• Descuidados en su salud y en sus pertenencias.

 

Introvertidos:

 

• Poco comunicativos.

• Inclinados al autoanálisis y a la autocrítica.

• Se turban con facilidad.

• El tipo de diversiones que les gustan son interiores (lectura, juegos mentales, etcétera)

• Poco sociables.

• Prefieren trabajar solos.

• Pendientes de su salud y de sus pertenencias.

 

Es muy importante considerar que cada persona, independientemente de su temperamento, tiene tanto cualidades buenas como defectos, y que Dios le ha dado talentos para ponerlos al servicio de los demás.

 

Características de la personalidad

 

Las personas tenemos un sinnúmero de características propias que nos van definiendo. Para mencionar alguna usaremos tres conceptos que René Le Senne propone como base del comportamiento y de los cuales se deduce las siguientes combinaciones de temperamento.

 

– Emotividad (E):

 

Es la tendencia a vibrar interiormente con mayor o menor intensidad ante distintas situaciones o estímulos. Esto dice qué tan sensible es una persona ante los estímulos y vivencias. Las personas emotivas tienden a poner más interés y atención en lo que realizan.

 

Emotivo => Mayor nivel de sensibilidad y vibración interior

No Emotivo => Menor nivel de sensibilidad y vibración interior

 

– Actividad o Dinamismo (A):

 

Es la tendencia a obrar y crear nuevas oportunidades para actuar, de traducir las ideas e imágenes en actos, y a no desanimarse ni desesperarse ante los obstáculos. Se manifiesta en el espíritu de lucha y en el valor ante las dificultades, el optimismo.

 

Activo => Mayor tendencia a actuar y reaccionar

No Activo => Menor tendencia a actuar y reaccionar

 

– Resonancia o Prontitud para reaccionar (P o S):

 

Es la tendencia a conservar interiormente a lo largo del tiempo una impresión o sensación. También está relacionada con el tiempo (corto o prolongado) que tiende a dedicarse a considerar las cosas antes de actuar y reaccionar. Dependiendo de esta cualidad podemos clasificar los temperamentos en:

 

Primarios =>  si tienden a reaccionan de manera inmediata y olvidan con facilidad una ofensa o un suceso emocionante (de dolor, alegría o tristeza).

Secundarios =>  si tienden a reaccionan después de haber reflexionado y no olvidan con facilidad una ofensa o un suceso emocionante (de dolor, alegría o tristeza).

 

Clasificación de Temperamentos

 

Con base en la combinación de estas características, se hace la clasificación de los temperamentos:

 

(Para profundizar en las características, virtudes, defectos, modelos y pautas de formación, haz clic en cada uno de los temperamentos)

 

Temperamento Inquieto (Emotivo-noActivo-Primario)

Temperamento Reflexivo (Emotivo-noActivo-Secundario)

Temperamento Dinámico ( Emotivo-Activo-Primario)

Temperamento Apasionado (Emotivo-Activo-Secundario)

Temperamento Realista (noEmotivo-Activo-Primario)

Temperamento Férreo (noEmotivo-noActivo-Primario)

Temperamento Adaptable ( no Emotivo-Activo Secundario)

Temperamento Conservador (no Emotivo-noActivo-Secundario)

 

No hay temperamentos buenos ni malos; todos son buenos porque Dios los hizo. Lo importante es conocer el propio temperamento para poder formar el carácter de modo que nuestra personalidad sea madura y equilibrada.

 

Formación del carácter

 

No basta educar la inteligencia y la voluntad de la persona, si no se forma también el carácter, es decir, si no formamos hombres y mujeres bien orientados hacia fines nobles.

 

El carácter es el molde, la fisonomía del hombre. El carácter es por decirlo así , nuestra obra. Un joven con carácter, es aquel que tiene principios nobles y que permanece firme en ellos, aun cuando esta perseverancia y firmeza le exijan sacrificio.

 

La formación del carácter no se determina sino a partir del momento en que la persona haya contraído el hábito de vencerse a sí misma minuto a minuto. Entonces podemos decir que hemos formado un hombre o una mujer de carácter.

 

Algunas características del joven con carácter:

 

• Hombre o mujer de decisión

• Hombre o mujer de acción.

• Firme en la ejecución.

• Perseverante hasta morir en la raya.

• Seguro(a) de sí mismo(a)

• Valiente.

• Con fuerza de voluntad.

• Dueño(a) de sí mismo(a)

• Estable emocionalmente.

• Tenaz.

 

Señales de peligro

 

Impulsividad: dejarse llevar por los impulsos del momento.

Consentir en todo: los gustos y caprichos.

Falta de voluntad.

Falta de aceptación personal.

Conformismo: no querer cambiar, justificarse con “así soy y que me quieran como soy”.

Ira: dejarse vencer con facilidad por el enojo.

Hacer lo que hacen y dicen los demás.

Falta de ideales: no hay ideal ni meta.

Inconstancia.

Irresponsabilidad: no cumplir con nuestra responsabilidad porque nos sentimos tristes o desanimados.

Miedo al esfuerzo y a la lucha: vencernos fácilmente ante las dificultades y obstáculos.

 

Virtud del dominio personal

 

El dominio personal consiste en saber ser dueño de uno mismo, haciendo siempre lo que debe hacerse.

El desarrollo armónico de la persona, supone el dominio sereno de las reacciones pasionales y el encauzamiento de estas fuerzas hacia los ideales humanos y cristianos. Por ello, esfuércense por lograr una disciplina personal que les permita mantenerse en todo momento señores de sí mismos y de sus impulsos.

No podemos ser santos si no colaboramos con la gracia de Dios. No es mejor persona la que tiene más talentos, sino la que alcanza un mayor dominio propio, corresponde más fielmente a la gracia de Dios y se entrega con más generosidad al servicio de los demás.

 

Claves para formar en la virtud

 

¿Quién es el hombre y la mujer de carácter?

 

• Quien jamás traiciona sus principios y su amor a Cristo.

• Quien no se deja vencer en la lucha, no teme a las dificultades.

• Quien huye de la comodidad.

• Quien sabe hacer grandes cosas y llevarlas hasta el final.

• Quien cumple con perfección los deberes.

• Esfuerzo constante por conseguir lo que se propone.

• Constancia: obra iniciada, obra terminada.

• Resoluciones firmes, adecuadas y cumplidas.

• Sonreír y sobreponerse a los estados de ánimo negativos.

• Fortalecer la voluntad a través de pequeños ejercicios.

• Evitar la queja.

• Espíritu positivo ante la dificultad.

 

Cómo formar a tus alumnos e hijos

 

• Marcar metas y hacerle ver los esfuerzos que se necesitan para alcanzarlas y la importancia del dominio personal para no dejarse vencer por la fatiga.

• No aceptar ningún capricho, berrinche o coraje.

• Enseñarles a terminar lo que empiezan, para que no se dejen llevar por los gustos momentáneos.

• Fomentar en ellos el dominio personal: el deporte es un ejercicio maravilloso en este campo.

• Dominio personal al comer: en casa se come lo que hay en la mesa, no lo que apetece comer en el momento. No se come en el salón de clases…

• Recuerda que hay que ser muy pacientes con los alumnos e hijos, a veces tendrás explosiones de carácter; evita corregir en ese momento, espera, pero Nunca dejes de formar.

 

Propósitos

 

Te presentamos algunos propósitos para trabajar con tus alumnos e hijos como pequeñas metas a conquistar cada semana:

 

Primera semana: haré todas mis tareas y trabajos completos y con perfección.

Segunda semana: Estaré bien sentado durante la clase (al comer, viendo la televisión, etc.)

Tercera semana: Seguiré un horario de estudio y de descanso y lo seguiré aunque me cueste trabajo.

Cuarta semana: No manifestaré ningún descontento o desagrado ni en casa ni en el colegio.

 

Ejercicios de este tema

 

Presentamos el siguiente vídeo:

 

Después de disfrutarlo, elogia las virtudes que observas y que hemos tratado en este curso, sobre todo en el padre, las dificultades que ha afrontado y los medios que posiblemente se propuso para logra lo que ha logrado. Comenta los frutos de este esfuerzo en el hijo…

 

Artículo tomado y adaptado de Catholic.net. El original puede ser visto aquí. Copyright © Catholic.net Inc.

 

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