Estudios científicos serios acerca de hechos milagrosos

 

Antes de ver los vídeos, invitamos a los lectores a tener en cuenta las siguientes consideraciones:

 

Las Ciencias

 

Las ciencias generales son aquellas que estudian las causas primeras de todas las realidades (tanto materiales como inmateriales o espirituales), así como de la existencia misma de dichas realidades. Existen sólo dos ciencias generales, a saber: la Filosofía y la Teología.

 

Por otra parte, las ciencias particulares son aquellas que estudian un número limitado de realidades, y además lo hacen desde una perspectiva o punto de vista específico. Todas las ciencias que conocemos, aparte de la Filosofía y la Teología, son particulares: matemáticas, física, química, biología, medicina, psicología, etc. Estas últimas estudian sólo algunas realidades; por ejemplo, los seres vivos son estudiados por la biología en lo que respecta a su comportamiento y su funcionamiento, pero son estudiados por la química en cuanto a la materia de que están compuestos, y la física los estudia en lo referente a las leyes que rigen sus movimientos en el espacio, su fuerza motriz, etc.

 

Los Milagros

 

Los milagros son, de acuerdo con la Real Academia Española, “hechos no explicables por las leyes naturales y que se atribuyen a una intervención sobrenatural de origen divino”. Ahora bien, considerando que las ciencias particulares buscan el conocimiento de las leyes o causas de las cosas materiales y de los fenómenos naturales, queda claro que los milagros están fuera de su ámbito propio.

 

Para explicarnos mejor, pongamos como ejemplo el siguiente caso: si una persona que padecía un cáncer en etapa terminal y estaba desahuciado por los médicos se cura repentinamente, ya sea de modo instantáneo, o en unos pocos segundos o minutos, horas, etc., sin que se haya practicado ningún tipo de procedimiento médico (cirugía, terapia farmacológica, etc.), entonces la ciencia médica lo único que puede afirmar es que esa curación no es explicable médicamente, pero no puede decir si se trata o no de un milagro pues esa afirmación está fuera del saber científico particular.

 

Conclusiones

 

De acuerdo a lo expuesto hasta ahora, concluimos que las ciencias particulares no pueden ni podrán jamás demostrar la existencia o no de verdades de orden inmaterial, o espiritual o sobrenatural, pero sí están en la capacidad de certificar que una determinada realidad ha ocurrido de un modo inexplicable por sus métodos científicos. Por esta razón, la Iglesia declara con toda prudencia y verdad que un hecho es milagro sólo después de que estudios científicos serios acerca de ese hecho demuestran que: 1) el acontecimiento es real, es decir que ocurrió, ya que sus efectos (el o los cambios que se dieron) son constatables científicamente; y 2) ese hecho concreto no obedece a una intervención que pueda ser atribuida a alguno de los métodos de las ciencias particulares, esto es, no hay explicación científica del hecho.

 

«Por ello, la investigación metódica en todos los campos del saber, si está realizada de una forma auténticamente científica y conforme a las normas morales, nunca será en realidad contraria a la fe, porque las realidades profanas y las de la fe tienen su origen en un mismo Dios. Más aún, quien con perseverancia y humildad se esfuerza por penetrar en los secretos de la realidad, está llevado, aun sin saberlo, como por la mano de Dios, quien, sosteniendo todas las cosas, da a todas ellas el ser. Son, a este respecto, de deplorar ciertas actitudes que, por no comprender bien el sentido de la legítima autonomía de la ciencia, se han dado algunas veces entre los propios cristianos; actitudes que, seguidas de agrias polémicas, indujeron a muchos a establecer una oposición entre la ciencia y la fe» (Constitución Pastoral Gaudium et Spes n. 36, 2, del Concilio Vaticano II).

 

Con fiel y total apego a la verdad, podemos afirmar que: 1) quien diga que la existencia de Dios o de cualquier hecho o realidad inmaterial, o espiritual o sobrenatural ha sido o será demostrado por alguna ciencia particular está completamente equivocado, ya sea que su error se deba a la ignorancia o a la necedad; y 2) quien afirme que Dios no existe, y que tampoco existen hechos o realidades inmateriales, o espirituales o sobrenaturales, debido a que las ciencias particulares no nos dan evidencia de su existencia está igualmente equivocado, ya sea que su error se deba a la ignorancia o a la necedad. Adicionalmente, hemos de percatarnos que, en general, las afirmaciones acerca de la “no existencia” de algo son de suyo contrarias a la lógica, pues sólo es demostrable la existencia de algo, no su inexistencia, ¿quién puede decir que tiene evidencias de que algo no existe? Nadie, pues si se tiene evidencia de algo entonces ese “algo” sí existe. Y en caso de que no se tengan evidencias, sólo podrá decirse que: a) no se cuentan con evidencias para afirmar su existencia dentro de los límites de las ciencias particulares; y b) quizá esa realidad sólo pueda ser entendida si es estudiada por una ciencia general (filosofía o teología).

 

Los vídeos que aparecen a continuación corresponden a estudios científicos serios, debidamente corroborados por varios investigadores de forma independiente, acerca de hechos o realidades concretas. Dichos estudios llegaron a la conclusión de que no es posible explicar por las ciencias particulares los fenómenos ocurridos ni sus causas, pero sí son científicamente constatables sus efectos.

 

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Parte 2 de 3

 

Parte 3 de 3

 

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