Vigorexia: El lado dañino del deporte

 

En un mundo como en el que vivimos, donde la imagen corporal ha cobrado tanta importancia, no podemos culpar a la casualidad del increíble aumento de trastornos como la anorexia, la bulimia o la vigorexia.

Probablemente, si asistes regularmente al gym, conoces a alguien que responde a este perfil: obsesión por verse musculoso, miradas constantes al espejo, continuas visitas a la báscula, abandono de prácticamente todas las actividades sociales, dedicación casi exclusiva al gimnasio y a entrenar sin un objetivo claro, dietas ricas en proteínas, “demasiado” interés por los anabolizantes… De ser así, entonces es muy probable que te hayas topado con alguien que padece un serio trastorno: la vigorexia.

Aunque no lo creas, no todos los que hacen ejercicio lo realizan para estar sanos; en muchas ocasiones, su única finalidad es lograr “un cuerpo perfecto”, aunque el precio para lograrlo sea sacrificar su salud.

La vigorexia es una patología que se consideró, durante mucho tiempo, exclusiva del hombre; pero, ¡aguas!, porque hoy en día las mujeres también están siendo víctimas de ella. La razón es simple: las niñas desarrollan la enfermedad por querer adelgazar; los hombres, por desear ser más musculosos.

El rango de edad de quienes la padecen oscila entre los 18 y 30 años; viven en las grandes ciudades; cuentan con un nivel social y económico medio-alto; dedican demasiado tiempo, entre tres y cuatro horas diarias, a practicar un deporte y el poco tiempo que les queda… Lo dedican a sus actividades u ocupaciones cotidianas.

¿QUIÉN ES EL CULPABLE?

La enfermedad se desprende de un cuadro obsesivo compulsivo, que hace que el vigoréxico se sienta fracasado, abandone sus actividades y se encierre en un gimnasio día y noche.

Desgraciadamente, los medios de comunicación juegan un papel muy importante en el desarrollo de la vigorexia; las revistas, la televisión e internet promueven un prototipo de “cuerpo perfecto” y quien siente que no se amolda al “tipo físico establecido”, puede ser víctima fácil.

CARACTERÍSTICAS DE LOS VIGORÉXICOS

¿Cómo saber si tu mejor amigo(a) es víctima de este padecimiento? Muy sencillo, sé un poco observador(a); quien padece el trastorno presenta características físicas bien definidas como:

• Mirarse constantemente al espejo y percibirse delgado o gordo y con poca musculatura (aunque no sea así).

• Realizan ejercicio sin importar las condiciones climáticas; sientan alguna molestia o indisposición. Por lo general se enfadan o se sienten culpables cuando no pueden realizarlos.

• Hacen dietas ricas en hidratos de carbono, proteínas y bajas en grasa.

• Prestan poca atención al estudio y al trabajo, debido a los entrenamientos.

• La mayoría no puede dejar de ir un día al gimnasio; son tantas las horas que pasan en él que lo sienten como un segundo hogar.

• Consumen anabólicos y esteroides.

• Su carácter se torna introvertido e irritable.

• Mantienen un cuidado obsesivo de su imagen corporal (se miran al espejo, se pesan, se miden).

• Guardan preocupación excesiva por la composición química y calórica de los alimentos.

CONSECUENCIAS

La vigorexia produce una gran cantidad de problemas físicos, metabólicos y estéticos; sin dejar de lado los problemas emocionales que son origen y consecuencia del trastorno.

Los vigoréxicos presentan alteraciones psicológicas como depresión y ansiedad porque nunca están conformes con su cuerpo. Sus relaciones sociales se deterioran a causa de los largos y exhaustivos entrenamientos; el estudio y/o el trabajo se ven gravemente afectados, ya que son sumamente descuidados al practicar el deporte desmedidamente.

¿Y qué decir del consumo de anabólicos y esteroides? El daño que les causan estas drogas es irreversible para su salud; es muy grande el riesgo de que lleguen a padecer enfermedades del corazón, hígado y disfunción del aparato reproductor.

Al girar toda su vida en torno al cuidado de su cuerpo, tienen una dieta muy estricta de la cual eliminan todas las fuentes de grasa y aumentan de manera excesiva las fuentes de proteínas o carbohidratos.

Además, el sobreentrenamiento al que se someten les ocasiona: alteraciones del ritmo cardiaco; aumento de la presión arterial; cansancio crónico; dolor de músculos y articulaciones; temblor en las manos; nerviosismo; irritabilidad; dolor de cabeza; disminución del apetito y falta de sueño.

El problema mayor es que no es fácil diagnosticar este padecimiento, ya que al ser un trastorno relativamente nuevo, no ha sido reconocido por toda la comunidad médica como una enfermedad. Sin embargo, al igual que ha sucedido con la anorexia y la bulimia, el problema puede alcanzar importantes proporciones si no se previene. Por ello te recomiendo que alces las antenas y te pongas las pilas.

TRATAMIENTO

La vigorexia la puedes prevenir y controlar de una manera relativamente sencilla siempre y cuando sólo se trate de exceso de ejercicio y una dieta inadecuada. Lo que hay que hacer es mantener un equilibrio en la actividad física que realices; ésta la debes llevar a cabo de manera progresiva. Si practicas ejercicio moderadamente y tomas como objetivo primordial tu salud, difícilmente la padecerás.

Sin embargo, sí existe mayor problema cuando has consumido sustancias como anabólicos y esteroides. Si fuera el caso, debes recurrir a una desintoxicación; si el problema es mayor, es recomendable que recurras a terapias psicológicas.

Lamentablemente, la vigorexia se ampara en la actividad física y la vida sana; por eso tiene una mejor imagen social, lo que hace que el inicio de su tratamiento se dilate.

Si te encanta hacer ejercicio y lo haces realmente por cuidar tu salud, arma una rutina antes de entrar al gimnasio considerando tus objetivos primordiales. Es muy importante que te pongas en manos de un instructor calificado y NO con cualquier amigo o compañero de gimnasio.

Además de la vigorexia, existen otros trastornos como la anorexia y la bulimia muy relacionados entre sí; ya que todos parten de la obsesión por la aceptación social, el culto al cuerpo y sobretodo, el deseo de tener una “imagen perfecta”.

Para verte bien, lo más importante es que estés saludable. “Tu cuerpo es tuyo”; por lo tanto, lo ideal no es el canon de belleza que te imponen las revistas ni la publicidad, sino que estés contento(a) contigo mismo(a) y aceptarte tal como eres.

Artículo tomado y adaptado de Catholic.net. El original puede ser visto aquí. Copyright © Catholic.net Inc.

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